domingo, 18 de febrero de 2018

P.D. TE EXTRAÑO


Todo había estado bajo control por más de dos años, pero como te di el privilegio de ser amada tú te volviste en mi contra, creyendo –pobre ilusa- que eres lo más importante para mí, debes entender algo querida, yo no soy a quien haz conocido todo este tiempo, yo no me enamore de ti, yo solo te soportaba porque era parte de un trato que tenía con la persona que amabas-según tú-, yo no te creo nada maldita, y te aclaro no siento más que rabia por ti, deseo despedazarte con la mayor furia que sea posible emplear.

Ella amarrada con algo de cinta, muñecas y piernas, que bella imagen realmente amo esa cara de sufrimiento, si, te lo mereces e incluso esto es poco, pero vamos recordando que te has burlado de mi dolor, que has destruido a la persona que yo más amo, ¿Por qué? Es fácil esa persona, soy yo y al mismo tiempo no, toda la oscuridad de su corazón soy yo, y he esperado pacientemente en la oscuridad mientras tú te encargabas de destruir su luz, ¿acaso piensas que está contigo porque eres hermosa?, no, mi pequeña estúpida, está contigo porque te ama, no sé realmente porque pero lo hace y tú te has encargado de joderle la vida por ello, hoy es el último día, no te preocupes no va a enterarse porque he decido romper el acuerdo, jamás volverá a tener el control, esta vez yo voy a encargarme como una vez en el pasado, era divertido romper cráneos ¿sabes?, es casi como un orgasmo, aun puedo relamer mis labios, sentir como se erizan mis nervios, y el éxtasis llega cuando se derrama la sangre.

Ya basta de estupideces, tú no puedes amar, por mucho que lo intentes ya que posees un ego tan grande como la mala sangre de tu gente, de verdad eres el ser más ruin y despreciable no sé porque simplemente no te mueres, suicidarte habría sido más sencillo pero ahora me queda hacerme cargo, por cierto en el otro cuarto mientras dormías he traído a la persona con quien nos engañabas, ¿pensabas que no lo sabía?, oh , mira que eres pendeja, claro que lo sé, mi coeficiente es mayor que el promedio lo cual me permite anticiparme a todo, espérame aquí, voy a traerte su corazón palpitante.

Minutos después ella lloraba aterrada mientras veía el corazón humano que sujetaba en mis manos, poco después le traje la cabeza pero como se resistía a besarla, bueno, tuve que dársela a mi perro para que la desfigurara un poco, ahora voy a quitarle el resto de la carne, para poder beber dentro de su cráneo tu sangre, claro, eres mi victoria sin tus desplantes constantes, sin tus malos amores no hubiera tenido mi oportunidad de asumir el control, ahora dormirá plácidamente mientras yo creo un mundo mejor, ya tranquila a ti te matare rápido, conseguí una 9mm tu sabes, la gente querrá respuestas y bueno jamás las encontrara gracias a tus mensajes de odio constante sabrán que me dejaste, y bueno por tu familia no te preocupes iré a visitarlos porque deseo que sepan todo el amor que les tengo, oh, es verdad es solo un odio inmenso, no podría besarte porque me das asco pero voy a matarte muy rápido, a tu amante lo meteré en esa linda tina de ácido y a ti, te voy a enterrar bajo mi cama, para que duermas conmigo por siempre.


P.D. Te extraño ya un año desde que esto paso.

martes, 13 de febrero de 2018

Logré ser feliz


“…Todavía extraño tus besos, tu pasión
Cómo olvidar esas noches,
Cuando hicimos el amor…”

Estaba realizándole la limpieza a la computadora, borrando archivos que ya no me servían de nada, eran archivos de otros trabajos, música que ya no escucho, fotos que ya tengo en respaldos hasta cuando llegue a las conversaciones del antiguo Messenger de MSN, me estaba divirtiendo de lo lindo con esas conversaciones, cuantas pendejadas escribía y había personas que había perdido el contacto por completo, seguí leyendo hasta que llegue con las conversaciones de aquella mina que me trajo loco hace tanto tiempo y eso porque estaba oculta la conversación, me empecé a transportar a ese tiempo, eran charlas cortas pero a altas de la noche, se llamaba Adriana y era menor que yo por un par de años, al finalizar recordé que en Facebook seguíamos charlando y busqué en el historial, volví a leer esas conversaciones aunque claramente ya no podía responderle ya que me encontraba bloqueado, decía “usuario no disponible”, no se cuánto tiempo pasó pero me acabé una botella de tinto y descubrí que de mis mejillas rodaron unas lágrimas, la verdad me dio bastante nostalgia, pero me gustó ya que recordé que tan enamorado estaba, cuando de pronto sonó mi celular, tomé la llamada y era mi amigo que me decía que estaba en la ciudad y estaba echando un trago en su casa y quería que lo acompañará, dudé por unos instantes pero al final acepté, no era tan buena idea estar tristeando en la casa por un pasado, me di una ducha rápido y tomé las llaves de mi auto, tenía la confianza de quedarme en su casa cuando me ponía borracho así que no me preocupaba, al final si me paraban para la prueba de alcoholemia solo traía una botella de tinto en la sangre que no ocasionaba mayor conflicto, agarré dos botellas de tequila que me habían regalado en mi trabajo en fin de año y no las había ni tocado, puse un playlist de las canciones que me recordaban a ella y encendí un cigarrillo mientras me dirigía a la casa de mi amigo.

Al llegar me recibió con gran efusividad, estaba con su esposa y la familia nuclear de mi amigo, era el único que no era de la familia, pero no me sentía incómodo eran más de 10 años de conocerlos que me sentía parte de, después del protocolo de saludar a todos y entregarle las botellas a mi amigo, me puse a tomar con ellos, las canciones iban variando, poco a poco se fueron retirando para irse a dormir, a final solo quedábamos los dos y me pensaba retirar pero mi amigo me dijo que no, él quería tomar hasta amanecer como hacia tantos años no lo hacíamos, empezamos a tener esas típicas platicas de borrachos, de esas cuando uno se recuerda en los tiempos mozos, de cuando íbamos de conciertos urbanos, teníamos una lucha contra el sistema, andábamos brincando de cama en cama con alguna mina en cuestión, era de esas platicas que no tienes en todas las borracheras, reíamos de vez en vez ya que nos habíamos convertido en todo aquello que habíamos estado en contra en ese tiempo de rebeldía, empezamos a poner las canciones de esos tiempos y a pesar de que no las recordábamos al 100% pero si la cantábamos a pulmón abierto, empezamos con una de tequila a tomarla de a caballito mientras cantábamos, después ya le pegábamos la boca y le tomábamos como si fuera agua, se acabó esa botella y destapamos la que traje, estábamos ya sentados de nuevo platicando de amoríos cuando le comenté sobre los archivos de conversación con Adriana, el en broma me dijo “siempre haciéndote burros en la maceta, pero si tú dices, vamos a Garibaldi por un mariachi para llevarle serenata, le llevamos serenata” y empezamos a reír, pero en la borrachera a mí se me hizo una grandiosa idea, me quedé serio y le dije “¡pues vamos! Yo jalo” al principio se negó pero después de insistirle me dio la razón, salimos sin hacer ruido y nos subimos a mi auto con esa botella de tequila y le íbamos dando sorbos mientras tomábamos con rumbo a Garibaldi.

Al llegar a la zona, preguntando con los Mariachis no podíamos llegar a un acuerdo, solo llegamos con unos porque decían que vivían ahí cerca y servía que de una vez se quedaban en sus domicilios, ellos nos iban siguiendo en su camioneta y nosotros íbamos al frente, llegamos a la dirección que les di y en la casa de la esquina les hice la seña y que solo serían 5 canciones, ellos estuvieron de acuerdo y empezaron a tocar, era maravilloso como sonaba en esas primeras horas de la madrugada del viernes, algunos vecinos empezaron a prender las luces de sus casas pero nadie salía, yo le daba tragos largos a la botella esperando con ansiedad que Adriana se asomará por la ventana pero nada, se acabó la quinta canción y me empezaron hacer burla los mariachis, les pedí la última y si no salía pues ni modo, empezaron a tocar “Nube Viajera” y cuando iba a terminar recuerdo que estábamos cantando “…¿Dónde estás? Detén tu vuelo y vuelve a casa, nube viajera…” cuando se encendieron las luces dentro de la casa, mi sorpresa fue tal que deje de cantar, los mariachis se animaron y tocaban más fuerte, mi amigo yacía en el cofre de mi carro luchando por no vomitar, la canción termino y les pagué a los mariachis en eso salió una mina, de uno sesenta y cinco de estatura, complexión delgada, morena clara, me parecía muy bonita pero andaba muy borracho, la mina empezó a aplaudir, mi amigo al notarlo se metió al auto, yo recordaba que Adriana era diferente, pero por mi grado de borrachera no sabía si mis recuerdos me estaban traicionando o en verdad no era ella, de pronto la mina se me acerco y me dio un abrazo diciendo “muy bonita la serenata pero ¿Para quién es? “ yo respondí de forma rápida, “pues para ti” ella de inmediato solo dijo “perdón pero no te conozco, yo recién llegue acá hace un par de meses y no conozco a nadie” me le quedé viendo y quizás la borrachera se me bajo un poco porque sentí que ya hablaba de una forma más fluida “entonces dices que no eres Adriana ¿verdad?” ella con una sonrisa en los labios me dijo “vaya me trajiste una serenata, bueno trajiste una serenata, la primera en mi vida pero ahora resulta que no era para mí, que triste, pero bueno, me llamó Mariana” yo en verdad no sabía dónde carajos meterme, claramente la borrachera se me había bajado, no sabía que decir y Mariana lo supo, se me acerco y me dio un beso en los labios riquísimo y después dijo “Black Barrel ¿verdad?” yo solo asentí con la cabeza, ella  me pidió mi número y se lo di, prometió llamarme al otro día y nos despedimos, olía riquísimo esa mina tipo a un bvlgari de mujer, me subí al auto y mi amigo estaba dormitando, llegamos a su casa y cuando bajamos le  dije “no mames, la fastidie bien sabroso, ahí no vivía Adriana, era una mina de nombre Mariana” y estallamos en risas, seguimos tomando hasta que el sueño nos venció y cada quien quedó dormido en un sillón.

Pasaron unas horas y desperté por un aroma riquísimo a pozole, al abrir los ojos mi amigo no estaba en el sillón, me incorporé un poco borracho aun, fui al sanitario y me eché agua en la cara, pensando en que carajos había hecho, saqué mi celular y salí al patio para reportarme enfermo al trabajo, colgué la llamada y encendí un cigarrillo ahí yo solo, salió mi amigo y me dijo que había soñado que habíamos ido a llevar serenata, pero que no recordaba bien, nos metimos a su casa y yo le estaba platicando cuando de pronto escuché risas, ¡carajo! Estaba hablando en voz alta y me habían escuchado, me sirvieron pozole y todos comimos en la mesa, mientras me preguntaban si en verdad era cierto, yo no cabía de la pena, les decía que sí y que la mina ni siquiera la conocía, seguimos comiendo y siguieron comentando acerca del evento, yo solo me limitaba a responder con una sonrisa nerviosa, al finalizar me disculpe con todos y me retire a mi casa, mi amigo me hizo prometerle que lo que había dicho era verdad y así fue, dijo que se quedaba toda una semana y esperaba vernos pronto, yo le asentí y me regrese a mi casa.

Al llegar me metí a bañar para dormirme un rato más, ya era un poco tarde quizás las dos de la tarde y me quedé dormido. Entre el sueño escuche mi celular sonar, no quería contestar pero recordé que había faltado al trabajo así que sin abrir los ojos agarre el celular y respondí la llamada, me paré como un resorte cuando escuche un “chaval, ¿eres tú? Soy Mariana, la mina a la que le llevaste serenata en la madrugada” no sé qué cara puse pero quizás fue muy graciosa, intente disculparme pero me dijo que nos veríamos en el Tenampa a en 2 horas y termino la llamada, estaba en mi cama con una resaca y con una cita con una mina que le había llevado serenata, espero que me entiendan un poco para que sientan lo que yo sentía, me recosté por media hora más mientras recordaba la pendejada que había hecho hasta que me paré y me metí a bañar para irme a la cita, al llegar no estaba ella o al menos no la reconocía, pedí una mesa y una cerveza para esperar, no podía creer que estaba yo ahí, pensaba que quizás la mina me había jugado una broma hasta cuando la vi frente a la mesa, en verdad era más hermosa estando no borracho, le invite a sentarse y le pedí una cerveza también, empezamos a platicar de los amores anteriores que tuvimos y ella insistía que era el detalle más bonito que le habían hecho mientras me regalaba besos muy ricos.

Después de ese incidente empezamos un fugaz romance que duro poco, bueno es un decir, porque seguimos juntos hoy en día, tenemos un nene de 12 años y una nena de 8 años, afortunadamente la princesa es parecida a Mariana y esta historia la platico cada vez que veo a mi amigo y a su familia, cabe mencionar que él y su esposa son padrinos del Jr. y los vemos cada año, pero ahora la historia fue diferente, por cuestiones de lo que llaman destino, me encontré con Adriana en una sucursal foránea de la empresa donde trabajo, bueno la empresa donde trabajo acaba de absorber varias empresas y en una de ellas trabajaba Adriana, para capacitar a los nuevos elementos me envían a mí y al ver Adriana, después de sonreír y casi volverme loco, le conté la historia con Mariana, si esa del Mariachi, y ahora ella está enfrente de mi riéndose a carcajadas, no sé qué carajos le voy a decir, quizás que gracias a que ella no vivía en esa casa, logré ser feliz…



sábado, 10 de febrero de 2018

LA DAMA BLANCA

Este maldito frio como lo odio, aunque me siento en completa paz cuando veo las calles siendo bañadas por tan perfecta tempestad, ¡oh amada lluvia!, desearía que pudieras limpiar el dolor que se esconde en los recovecos de mi alma asustada, en la parte más profunda de mi corazón le amaba en completo secreto y no podría pedirle que hiciera lo mismo, porque era todo lo que había buscado, esa honestidad, esa fuerza, esa humildad, ella lo tenía todo pero desistí en la lucha por temor a dañarla con mis estúpidos sueños, le deje para que fuera libre como la bella mariposa que era, hasta que un entomólogo vino y le diseco, su belleza no radica en sus alas fue lo que él no entendía, era bella porque era libre no por sus colores, verle así me destrozo el alma y me aleje cerrando mi propio corazón con la duda en mi mente ¿Que hubiera pasado si le decía lo que sentía? ¿Podría haber sentido lo mismo por mi en algún momento?.


Continue con mi recuerdo paseando como siempre por las calles hasta llegar a aquel árbol tan frondoso y viejo , sabiduría antiquísima que habla a través de susurros insonoros, me senté aquel día tan frío con la esperanza de escribir algo útil para mi reporte de ecología, ya estaba oscureciendo mas cuando estaba por irme, vino un momento de inspiración todo estaba fluyendo en oleajes de palabras y contextos mas de pronto paré al ver una joven que se acercaba a mí con completa decisión, al llegar a mi solo le observe se agacho me miró fijamente dejando caer un beso tan pesado en mis labios que lo único que pude hacer fue quedarme ahí estupefacta. Sonrió y corrió tras el árbol al girar me di cuenta que no estaba más ahí ¿Qué había pasado con ella? era un misterio, podría decir que simplemente desapareció.


Volví día tras día, toda una semana más nunca vino de nuevo a mí, lo cual me dejó un tremendo vacío, hasta que una noche escuche que alguien me llamaba desde mi ventana ¡ven a mí! Decía la voz, desperté y por alguna razón sentí la necesidad de ir a aquel árbol, al llegar sólo podía contemplarse una luna llena en completa perfección, iluminando magníficamente a mi fiel amigo sabio, me senté de nuevo ahí y de pronto escuche la canción más hermosa que nunca jamás podrá interpretarse con la misma tonalidad, con ese toque tan nostálgico y hermoso, de nuevo le vi saliendo con total soltura interpretando una especie de danza con movimientos tan delicados y ágiles que parecía que flotaba, algo que nunca olvidaré fue lo siguiente:

- Tu no me reconoces pero me has visto noche tras noche, vi tu sufrimiento tu lenta y tortuosa agonía, vine a traerte la respuesta a tus suplicas, tu puedes amar a alguien con la intensidad de las mareas o el fuego, y lo más importante tu puedes ser amada, no tienes porque derramar estos ríos cálidos en mi presencia yo me he enamorado de ti, por lo que me recitas, por lo que me amas no tengo duda alguna.


Solo diré que beso mi frente, me dio el más largo y afectuoso abrazo que nadie puedo darme en toda mi vida, mi amada luna bajó por mi, demostrándole a mi alma que  puedo ser amada si no quieres creer solo tienes que observar la estrella cruz del sur y preguntarme ¿Cómo llegué hasta el cielo infinito?.

Un amor màs allà de la comprenciòn mortal.


miércoles, 7 de febrero de 2018

La locura, lo-cura todo


“…Chiflado tú me vuelves
Eso está un poco loco
Tú mente que despega
Tú siempre con ideas
Con mi cabeza juegas
Todo es un poco loco…”

En si no era tan mala idea, un amigo en vista de que no podía olvidar a una mina me recomendó utilizar ese tipo de aplicaciones para hacer citas por internet en base a los intereses (más bien en base a si te gusta en la fotografía), en si no era tan mala idea, era como de esos inventos que hacen los Millenials para evitar el cortejo y el enamoramiento, ya que piensan que detrás de una maquina se puede hacer todo de una forma más fría, pero bueno cumple con la función, le hice caso a mi amigo y subí mi perfil, iba familiarizándome esta nueva aplicación para mi digamos que soy bastante menso para la tecnología, en si es como una mezcla de Instagram y Facebook, pero sin memes, Piolines, ni bendiciones ni nada de eso, vaya después de dar varios match encontré a una que hizo match conmigo y salimos se llama Verónica y después de una charla breve por un par de días nos quedamos de ver en un bar cercano al centro, que era donde vivía, me sentía sumamente nervioso, pasaba por mi mente esas imágenes de películas que había visto de redes de tráfico de órganos y cosas así, llegó por fin ella, yo estaba en la barra, era muy parecida a sus fotos, con un maquillaje excesivo, traía consigo un vestido corto ceñido al cuerpo, el cabello planchado y oliendo a Carolina Herrera, se sentó a mi lado y nos saludamos como viejos conocidos, empezamos a platicar y a beber unos tragos, después de un tiempo paramos para salir a fumar, yo iba viendo hacia todos lados, esperando ver a alguien que estuviera siguiendo los movimientos pero por fortuna no, fumamos por el tiempo de dos cigarrillos y regresamos a la barra, seguimos bebiendo y el alcohol empezó hacer efecto en nosotros, paramos a bailar mientras sonaba una canción de moda de reggaetón, yo bastante torpe con mis movimientos y ella bailando como las chicas que salen en los videos de ese género musical, después seguimos bebiendo pero ya intercalando los tragos con besos, las caricias traviesas empezaron a hacerse presentes hasta que de mi salió el típico “¿y si vamos a un lugar más privado?” ella empezó a reír por mi forma de decir, me tomó de la mano y salimos del bar, nos subimos a mi auto y entramos a un motel, vaya pasó lo que todos se imaginan, yo procuraba no dormirme después del acto, así que cuando sentí que el sueño me vencía, me despedí de ella comentándole que otro día nos veríamos, pero nunca lo hice.

Así pasaron 6 o 7 citas pero ya sin tanto preámbulo en los bares, más bien ya tomábamos en las habitaciones de los moteles, pero a decir verdad también me empezó a aburrir eso, digo siempre pasa eso en mi vida, las cosas me aburren después de que se hacen rutinarias, estaba dándome por vencido de esa forma de conectar con la gente hasta que un día hubo un match con una mina de las que siempre he soñado, ella se llamaba Erika, era de un estado del occidente del País, estudiaba Psicología en la máxima casa de estudios, me sorprendió en si cuando hicimos la cita propuso una cafebrería, era el concierto de un canta autor que escuchaba yo en la preparatoria, me dije que sería la última chica que vería por ese medio, así que después de concretar la cita, borre la aplicación de mi celular. Ese día me bañe saliendo del trabajo, busque ir con unos jeans desgastados, unas botas jeep algo viejas, una camisa a cuadros, mis tirantes azules, con barba de 5 días que solo le di forma, al llegar al lugar pedí la mesa previamente reservada y me senté a esperarla mientras bebía una cerveza artesanal y un tipo decía unos poemas 30 minutos antes del evento principal, estaba en la pendeja total cuando recibí una llamada, era Erika diciendo que ya estaba a fuera del lugar, salí por ella ya que yo había comprado los tickets para el evento, al salir no podía creerlo, era una mina de 1.60mts, unos 50 kg de peso, iba vestida con un traje sastre que se amoldaba a su cuerpo, cabello recogido pero se adivinaba que era chino, un maquillaje muy discreto que solo acentuaba sus facciones, era hermosa y estaba bastante buena, era como de esas minas con las que siempre soñé tener algo, nos saludamos con un beso en la mejilla y un abrazo, pareciera como si nos conociéramos de tiempo atrás, pedimos unas cervezas artesanales y una orden de alitas para compartir, ella me decía que era la primera cita por ese medio, estaba haciendo un estudio sobre la interacción de las personas con las nuevas tecnologías, yo le dije que ya tenía un historial corto, las cosas se fueron dando bastante bien, ella se notaba un poco nerviosa, tomé su mano diciéndole “no te preocupes, no soy un tipo que se dedique al tráfico de órganos ni de personas, no te voy asaltar, ¿te parece si disfrutamos el pequeño concierto?” ella se me quedó viendo a los ojos, y me regalo una sonrisa, debo de decir que la sonrisa era su mejor maquillaje, empezamos a corear las canciones del cantautor, me sorprendió un poco ver que ella también conocía las canciones, al finalizar el pequeño recital me disculpe y le dije que volvía en un minuto, camine rumbo al sanitario hasta cuando vi que ella no me observaba, fui con el cantautor y lo felicité por su actuación y le invité una cerveza en mi mesa, él venía conmigo, llegamos por la espalda de Erika y le tome de los hombros y le dije “mira, te presento a un viejo amigo” ella se ruborizo cuando vio al cantautor, se sentó enfrente de nosotros dos y pedí 3 cervezas, platicamos acerca de sus canciones y nos tomamos unas fotografías, estuvo cerca de 10 minutos con nosotros hasta que se acercó una persona de su staff y le dijo algo al oído, él se despidió de nosotros no sin antes agradecer el tiempo que compartimos, nos terminamos la cerveza y ella se disculpó diciendo que iba al sanitario, aproveché el momento y le hice un escrito corto en una servilleta, diciéndole lo bien que estaba pasando con ella y lo hermosa que era, vi que venía de regreso con cara de pocos amigos y guardé de inmediato mi servilleta en la bolsa de mi camisa, al llegar se disculpaba por que tenía que retirarse, le agradecí el tiempo y le propuse acercarla en mi auto, ella me dijo que no, que pediría un uber, y así lo hizo, pagué la cuenta y salimos para fumar un cigarrillo en lo que llegaban por ella, veía que me miraba a los ojos, se sonreía y se ruborizaba también, pero no me decía nada, aun no nos acabábamos el cigarrillo cuando llego el auto, nos dimos un beso en la mejilla y un abrazo fue cuando aproveché y le metí la servilleta en su saco sin que se diera cuenta, ella dijo que me marcaba pronto y se marchó.

Pasaron varios días, para ser exactos una semana, me encontraba muy ansioso, quería saber de Erika pero al parecer ella no quería saber de mí, no contesto las 3 llamadas que le hice, ni tampoco los mensajes, no podía decir que estaba enamorado, bueno tal vez si pero sacó lo peor de mi por no darme la atención, fui al aeropuerto por un amigo que tenía años de no verlo, le platique lo acontecido y en medio de risas solo dijo “lo pendejo nunca se te va a quitar, ¿cómo conocer a alguien por esas aplicaciones y decir que te has enamorado?, pero eres un cabrón con mucha suerte, espera un poco chaval, espera…” pero bueno era mi amigo y sabe que lo que menos hago es esperar, me estaba llevando la chingada y no podía hacer nada, pero bueno después estábamos tomándonos unas cervezas hasta que me llegó un mensaje con varias fotografías, lo abrí y me quedé atónito, la última imagen decía “vaya, no eres un mentiroso, si existe” y era un cuadro de un cerdo que está en un lugar que venden hamburguesas vegetarianas y carnitas estilo Uruapan, en la ciudad de Morelia, las imágenes eran de la misma ciudad, estaba seguro era Erika, quería marcarle y decirle que la he echado de menos pero no lo hice, solo contesté con un “espero me traigas unas morelianas” haciendo referencia al dulce típico, ella no volvió a contestar y quedé intrigado.

Pasaron cuatro días más y recibí una llamada, ahora sí de su número, quedamos de vernos en la misma cafebrería al día siguiente. A pesar de que se empalmaba la hora con mi hora de salida, me valió una chingada y me salí temprano del trabajo para llegar a tiempo, ella demoraba en llegar así que empecé a leer “Vivir para contarla” de Gabriel García Márquez mientras tomaba una cerveza, al llegar me tapo los ojos y supe que era ella, me paré  para saludarla y mi sorpresa fue mayor, me dio un beso en los labios más rico que la cerveza que estaba tomando, sentí una explosión como si los astros se hubieran alineado, como si una descarga eléctrica pasará por todo mi cuerpo, me sentí vivo nuevamente, se sentó y charlamos acerca de su viaje, no sé porque le conté de las palabras de mi amigo y ella se sonrío diciendo “vaya, ojala algún día pudiera conocerte tanto” y me dio otro beso, empezamos a besarnos tanto que se nos olvidaba en qué lugar estábamos, nos comportamos un poco, seguimos bebiendo y platicando, podría decir que es la persona con un desorden mental tan cabrón y que se desarrollara tan bien en la sociedad, al terminarnos la cerveza me pidió acompañarla a donde rentaba porque me tenía una sorpresa, nos fuimos en mi auto y me dijo “vaya, bonita pinta traes, hasta pareciera que me vas a pedir matrimonio hoy mismo” yo empecé a reír quizás por nerviosismo o que se yo, pero bueno era parte de la magia de Erika, ese desorden mental que la hacía ser única; al llegar a su depa me pidió esperarla a fuera, tardó cerca de 5 minutos y salió con un par de maletas grandes y se veían pesadas, supongo que fue muy graciosa la cara que puse, porque ella me dijo “estas de suerte chaval, me voy a vivir contigo” y ahí fue cuando supe que su desorden mental me iba acarrear problemas, yo siempre le había huido a una relación seria, quisiera que te imaginaras un poco, has visto a una persona solo dos veces en tu puñetera vida, la conociste por medio de una aplicación de citas y de pronto te dice que se va a ir vivir contigo, ya se cuál es la respuesta que están pensando y sí, yo hice lo mismo le dije “adelante, mejor sorpresa no pude haber esperado, yo pensé que me darías un paquete de morelianas o un recuerdo de Morelia, pero esto es mucho mejor” agarre sus maletas y las metí a mi auto, tomamos camino a mi casa y en el camino ella me besaba en cada oportunidad y decía lo afortunada que había sido el encontrarme, yo la verdad no tenía ni puta idea de que chingados estaba haciendo, no sé porque carajos no supe decir no, pero ella me sacó de mis pensamientos diciendo que me estacionará debajo de un árbol frondoso que estaba como a cien metros y así lo hice, pero vaya sorpresa, se quitó el cinturón de seguridad y se me abalanzo con una lluvia de besos, lo único que hice fue reclinar por completo mi asiento y cuando acordé, ella me estaba cabalgando dentro de mi auto, en una avenida secundaria y solo un árbol frondoso nos cubría, no se cuánto tiempo fue pero al terminar ella se pasó a su asiento y yo me quedé recostado en el asiento del piloto queriéndome dormir, me sentía tan exhausto y extrañamente tan bien, que solo quería dormir, ella me dio un beso y dijo “vámonos a casa, que aquí no es lugar para dormir” no tenía ganas de decir ningún comentario, por fortuna ningún policía nos vio o si nos vio se hizo pendejo para dejarnos disfrutar, llegamos a casa y a partir de ese día les puedo decir que mi vida cambio.

En estos 5 años que tengo con ella viviendo juntos, tengo 2 hijos de 3 años y 1 año pero ninguno con ella, el más grande es con mi mejor amiga y el más pequeño con su mejor amiga aquella mina que era su roomie, si piensan que ella no lo sabe les diré una cosa, su desorden mental es tan cabron que convenció a las minas de tener un hijo mío porque ella no se sentía lo suficientemente guapa, doy gracias a los dioses existentes ya que si ella llegará a tener un hijo, lo más probable es que saliera con un desorden mental muy similar, aunque debo de confesarles algo, vivir con ella es como vivir en un mundo diferente, he cambiado todo en mi persona, incluso mi forma de pensar, aunque ya no soy el mismo pero me siento bien, creo que enamorarse de una persona con un desorden mental ayuda, recordé una frase que decía “la locura, lo-cura todo”…




lunes, 5 de febrero de 2018

Solo si me prometes que no me vas a cambiar por otra

 “…Lo nuestro se fue escribiendo día con día
Tal vez la hipocresía de un gran dolor,
Tu vida cambio mi vida, muchachita consentida…”

Es complicado recordar en especial ahorita que estaba terminando de escribir sobre una biografía  de un narcotraficante de la región, ya sé que pensaran de mí que soy un tipo que dice una cosa y hace otra pero no, no tenía opción créanme, pero bueno les contaré, recién me había quedado sin trabajo y vaya digamos que tampoco tenía novia, pensaba ir al nevado de Toluca como lo había hecho hace tiempo con mi familia pero recordé que tenía un vuelo libre por parte de la tarjeta de crédito que recién me habían dado, me comuniqué faltando 20 minutos para las 8 de la noche, me dijeron que solo había vuelo a las 3 am y único destino Guadalajara, asentí, hice mi maleta rapidísimo para estar una semana, puse una alarma para dormirme un rato y casi de inmediato me quedé dormido. Me desperté alebrestado por la alarma que no dejaba de sonar, “¡puta madre!” alcancé a balbucear me quedé dormido, en chinga agarré mis cosas y pedí un uber, llegué rayando al aeropuerto y documente mi equipaje, tenía cerca de 1 hora para hacerme pendejo, por fortuna traía “la guerra del fin del mundo” de Vargas Llosa, me quedé en la pendeja hasta que escuché anunciado el vuelo, tome mi libro y seguí como una oveja aquella fila de personas a punto de abordar el avión, una mina reviso mi boleto y mi INE después me regalo una sonrisa deseándome un buen viaje, le devolví la sonrisa y le desee buen turno, después tomé asiento en el avión a un lado de la ventanilla y recordé que nadie sabía que iba para allá, entonces decidí no decirle a nadie y me volví a quedar dormido, hasta que escuché la voz de una mina “disculpe señor, pero ya llegamos, creo que se ha quedado dormido” al abrir los ojos me quedé maravillado por el rostro de la mina, le agradecí el gesto y acto seguido intente pararme pero el cinturón de seguridad me lo impidió, la mina empezó a reírse y dijo “si no es molestia, el cinturón se queda en el avión” recuerdo que me contagio de su buen humor y de inmediato le contesté “que pésimo servicio tienen, pensé que por el precio del ticket podía llevármelo” esto mientras sonreía, empezamos a reír y me encamino a la salida de la aeronave. Era tan temprano que no sabía que jodidos hacer, igual me dormía un rato más en la sala de espera, pero decidí empezar a trazar mi plan, empecé a ver que localidades no había conocido y vi varios pero hubo uno que me dio mucha curiosidad visitarlo y eso que no se veía gran cosa se llama “La manzanilla de la paz”, pase a rentar un auto y me enfile, el camino no era muy bueno pero tampoco malo, quizás por la hora se me hizo aceptable, después de casi dos horas llegue aquel lugar, me gusto la entrada y empecé a enfilarme hacia el centro o eso creía, pero no daba entonces tuve que preguntar, me dieron santo y seña y llegue por fin, desayune en el centro y también ahí mismo rente una cabaña, me metí a dormir por unas cuantas horas, después pregunte a la chica de recepción acerca de lo que podía visitar ahí, platique largo tiempo con ella, me dijo incluso que pertenecía a la ruta sierra del tigre y me recomendó lugares ecoturísticos pero me dijo del Cerro del Pitayo ahí en la manzanilla, me dijo como llegar e hice el recorrido, enfile el auto rentado y pude llegar, la vegetación era basta, muy hermosa vista, se veía fácil a 3 o 4 municipios desde esa altura, me subí a un tipo campanario que es un mirador hermoso, me puse a escribir cualquier cosa, tanto que no me di cuenta que alguien más había llegado, era una mina y un chaval alrededor de 30 años, la mina de unos 22 años muy hermosa por cierto, me saludaron muy atentos y empezamos a platicar, tenían rasgos purépechas como los de esa zona y eso que estábamos en Jalisco, no sé porque carajos les dije dónde estaba hospedado y ellos también, estaban en la cabaña de enfrente, en pocas palabras les dije que estaba ahí para conocer nada más, ellos iban a una fiesta al otro día en un lugar cercano pero clavado en la sierra por lo que pude entender, me dijeron que visitara la presa “el chiflón” que estaba de regreso al pueblo y así lo hice.

Al llegar se me hizo como un tipo maleconcito, me senté a escribir, llevaba cerca de 2 historias ficticias cuando me los volví a encontrar, platicamos de cualquier cosa y después me preguntaron a que me dedicaba, fue un error, les dije que era escritor amateur, quizás no entendieron lo de amateur, la mina me pidió mi cuaderno para leer y se lo presté, quedo maravillada con una historia de la mina y el chaval que había escrito hace tiempo, le pasé los blogs y que ahí podían encontrar otros escritos míos, me iba a retirar a mi cabaña cuando me propusieron ir a comer a un lugar cercano, les hice caso, dejamos mi auto en el estacionamiento de las cabañas y nos fuimos en su camioneta, era una lobo doble cabina King ranch, siempre me había gustado esa camioneta, yo iba atrás y el chaval manejando a un lado de él la mina, salimos a carretera e íbamos platicando, la mina iba leyendo mis escritos y me preguntaba de vez en vez algo, vaya en ocasiones tuve que mentirle porque no recordaba, entramos a otra población y después a un restaurante de fachada de piedra en la mera esquina, se veía muy bonito en verdad, me recomendaron la birria, los tacos de carnaza y el ponche, no tenía ganas de birria pero decidí aventurarme, no voy a mentir, la birria fue rica pero los tacos de carnaza, muy ricos y créanme que he comido en muchos lugares y creo que son las más ricos, después pasamos por unos vampiros de  San Luis Soyatlán, si estuvo un poco más lejos pero valieron la pena, estuvieron poca madre, sin mentir los mejores vampiros que he probado en mi vida, pero bueno estuvimos un rato y después nos regresamos, el chaval me decía que no podía manejar que se sentía muy borracho, a mí se me hizo raro ya que no habíamos tomado tanto, pero bueno le dije que manejaba, hice lo propio, esa gran máquina que traía en mis pies me sentía poderoso, el chaval venia dormido atrás y la mina venia platicándome enfrente, era de esas minas típicas que viven en poblaciones lejos de la mano de Dios, que su sueño es llegar a ser actrices de televisión, aunque ella era de ese tipo pero me sorprendió que había leído bastantes libros, fue bueno porque tuvimos charla amena de regreso, había algo en esa mina, era muy guapa pero algo advertía a que no debía de meterse uno con ella, llegamos por fin a las cabañas y el chaval no se despertaba como si estuviera muy dormido, pedí permiso a la recepcionista para meter la camioneta hasta adentro para poder bajar al chaval y me dio permiso, la mina abrió la cabaña y yo me cargue por la espalda al chaval y lo deje en la cama, me salí diciéndole a la mina si necesitaban algo estaba justo enfrente, ella con una sonrisa me agradeció la ayuda y después me dijo “¿tomas Whisky o coñac?” yo le dije que cualquiera, en si no le decía “no” a ninguna bebida alcohólica y salí a mi cabaña, me di un baño de agua muy caliente y me puse a recordar a aquella mina que me había hecho escribir en mi mejor tiempo hace algunos años, incluso me quede dormido viendo una fotografía que tenia de ella guardada en mi cel.

Me despertaron unos toquidos en mi puerta, al inicio no quería hacer caso pero después por la insistencia me paré, fui a ver y abrí era la mina y el chaval, me dijeron que si no quería echar un trago con ellos viendo la luna, les dije que si solo me cambiaba ya que solo andaba en boxers, me puse unos jeans, una playera de algodón, una camisa de manga larga y un chaleco, de mi maleta saqué un whisky de 12 años que traía y salí con ellos, tenían una hielera con cerveza, hielos en bolsa, agua mineral, refresco de manzana, unas latas de bebidas energizantes y varias cajetillas de cigarros en el piso, la mina traía una IPad de las nuevas y estaba leyendo, el chaval traía una bocina BOSE de esas que son portátiles pero que suenan maravilloso, en el piso estaban dos botellas de coñac y dos de whisky escoces de doce años, me dieron una silla de esas portátiles y me senté, estábamos los 3 solamente, la música era de banda regional, la estábamos pasando bien y no eran tan noche, a la 1 am más o menos, vino la mina de la recepción para decirnos que si queríamos podíamos hacer una fogata, estuvimos acarreando leña e hicimos una fogata, invitamos a la mina de la recepción a que se nos uniera, al inicio no quería pero la convencimos “solo un rato, además ¿qué puede pasar?” fue lo que le dije, llegamos a un punto donde los 4 estábamos ya muy borrachos, estábamos cantando y hasta bailando, era una chulada, nos hicimos varias fotos en la borrachera y grabamos algunos videos, producto de la borrachera estaba con la de recepción jurando amor eterno mientras nos besábamos, las 5 botellas lucían vacías tiradas en el pasto y varias colillas de cigarros, por fortuna no había más huéspedes porque quizás si nos hubieran corrido del lugar, no sé en qué momento paso pero cuando recordé, estaba desnudando a la recepcionista en mi la cabaña donde yo estaba,  no me lo podía creer estaba tirándome a la recepcionista en mi cabaña, después de pasar una madrugada bárbara terminamos tirados en la cama.

Me despertó diciéndome “despierta, tus amigos vinieron a decir que nos invitaban a una fiesta, pasaban en una hora”, nos besamos nuevamente y nos duchamos juntos, nos alistamos y me veía con cara de complicidad, no de que estuviera enamorada si no de que estuviera haciendo una travesura, estuvimos charlando por unos minutos mientras tomábamos un café con pan con mantequilla esperando hasta que llegaron, nos subimos en la camioneta y empezamos a tomar camino, ellos traían los lentes obscuros y con cara de que estaban pasándola mal, la recepcionista y yo estábamos comiéndonos a besos y toqueteándonos, anduvimos como por 2 horas, hasta que paramos en un rancho, el chaval nos dijo “lo que vean aquí se va a quedar, van a dejar los celulares en la camioneta, no les va a pasar nada pero eviten preguntar y diviértanse, regresamos mañana como a esta hora” asentimos los dos, entramos al rancho y dejamos los celulares en la camioneta como dijeron, al bajar había gente armada, mucha gente, las mujeres que habían eran hermosas, había de todos colores y de todos los tipos, habían dos bandas, una de moda y otra local, era un bautizo de un hijo de un narco muy cabron de la región, yo al inicio pensé muchas cosas pero la recepcionista me comía a besos para evitar que pensaré en pendejadas, la pasamos bomba, bebimos y comimos como si no hubiera mañana, el frio empezó hacerse notar como a las 2 am, la novia del chaval nos trajo unas chamarras gruesas para mitigar el frio, paso una hora más o menos cuando le pedí las llaves al chaval porque íbamos a dormirnos un rato, me las entregó y subí con la recepcionista, no dormimos por los siguientes 45 minutos estuvimos haciendo en amor en la camioneta, hasta que se quedó recostada en mi pecho, no había otra forma ya que el espacio era reducido, me estaba quedando dormido cuando empecé a escuchar mucho ruido, le dije a la recepcionista que me esperará, baje y busque al chaval y a la mina, los encontré divirtiéndose, les dije que era hora de irnos, el chaval se puso un poco violento y le dije “cabrón, se escucha un chingo de ruido, no te miento hasta un helicóptero escuché” el chaval corrió con él de la fiesta y tomo un radio, le dijeron algo y después corrió el chaval conmigo y me dijo “vámonos cabrón, nos están rodeando” y corrimos a la troca, toda la gente empezó hacer lo mismo, parecíamos un hormiguero que le echaron cloro, todos corriendo, el chaval no podía ni encender la camioneta, lo quite y encendí la camioneta, prendí mi teléfono y vi que caminos había para irnos, no sabía para dónde pero empecé a jalar hacia el oeste que había una brecha, pasaron no más de 2 minutos que habíamos salido cuando empezaron a sonar ruidos de camionetas y disparos, un helicóptero se veía por encima de las copas de los árboles, el chaval estaba drogadisimo y seguía metiéndose coca por la nariz “para despertar”, prendí las luces para ver un poco y vi un par de cuatrimotos que me cerraban el paso, solo les dije “agárrense bien” y choque las cuatris, por suerte traía tumba burros seguimos dándole ya con las luces totalmente apagadas, nunca en mi vida había sentido tanta adrenalina, el camino estaba jodidisimo, en algunos lugares sonaba como que pedradas en la camioneta, yo seguía sin saber, la señal del GPS se perdió y también la señal del teléfono, el chaval saco un cuerno de chivo de abajo del asiento y se salió por el quemacocos, empezó a disparar hacia atrás mientras gritaba “tomen hijos de su r puta madre” y hacia alarde de su buen tino, por el retrovisor solo vi como unos faros que volcaron a 3 o 4 metros de la camioneta, seguimos andando, no sabía ni que putas pasaba, por mi cabeza solo pensaba en salir de esta, la recepcionista me alentaba, me agarraba por la espalda y me decía lo chingón que era, seguimos andando cuando vi a lo lejos unas luces, jale al chaval hacia el asiento y me amarré, cambie de dirección de forma precipitada por una parcela, sentía como la camioneta patinaba un poco pero iba dejando las luces a lo lejos, seguimos manejando, hasta que el Sol empezó a salir, en una de esas el chaval me dijo que me parará, quería ver en donde carajos estábamos, wooow estábamos a un par de horas de la manzanilla, bajamos de la camioneta y camine mientras me fumaba un cigarrillo, vi que tenía fácil veinte balazos en la batea de la camioneta, empecé a temblar, la adrenalina se me había bajado, tenía ganas de llorar, tenía ganas de gritar, la recepcionista vino conmigo y me abrazo mientras me decía que me tranquilizará ya que aún no terminaba esto, yo me quedé pasmado, el chaval nos gritó para que subiéramos a la camioneta, el chaval empezó a manejar y de pronto nos bajó de la camioneta en un pueblo y solo dijo “no digan nada a nadie, de aquí van a irse en un camión a la manzanilla y allá nos vemos, no quiero que les pasé algo, si alguien les pregunta algo, digan que son novios y andan conociendo” nos despedimos y caminamos con la recepcionista, me tranquilizaba mientras me daba besos y decía pendejadas para que me despejará hasta que tomamos el camión hacia mazamitla para bajarnos en la manzanilla.

En el camión creo que me quedé dormido, me despertó la recepcionista para bajarnos, íbamos caminando hacia el centro cuando empecé a preguntarle tantas cosas que ella se paró en seco diciéndome “entonces, ¿dices que no conoces a ellos? Entonces ¿por qué estabas con ellos? Mira, vamos a la cabaña, recoges tus cosas y te vas, no creo que lleguen en un par de días”, al ir llegando al centro pasamos a una tienda y compré un tequila, quería bajarme ese nerviosismo que traía, ella dijo que entraba por la noche a trabajar nuevamente así que nos metimos en la cabaña y estábamos platicando pero de nuestras vidas, de pronto hizo un silencio y dijo “sabes, creo que no fue tan malo estar con ellos, los dos le dimos un poco de emoción a nuestras vidas, estábamos jodidos en la rutina y de pronto, nos conocimos –mientras se sonrojaba-, la pasamos bomba y también estuvieron a punto de matarnos” empecé a reír, en verdad era lo más emocionante de mi vida, empezamos a besarnos y terminamos de nuevo en la cama rendidos y fulminados, ella sobre mi pecho me decía “escucho tu corazón, me gusta cómo suena” yo me limitaba a besarle la frente hasta que el sueño nos venció de nuevo.

Al despertar, seguía la recepcionista en mi pecho, me quite como pude la tapé bien mientras admiraba su cuerpo y salí a comprar algo de comer, compre unas hamburguesas y volví a la cabaña, desperté a la recepcionista diciéndole “despierta nena, debes de alimentarte para que entres a trabajar en una hora, recupérate” ella abrió los ojos y me sonrió diciéndome “¿por qué me tapaste?, ya vez, no eres tan ogro como lo aparentas, ven acuéstate un ratito” hice lo que me pidió, empezó hablar del destino y cosas de ese tipo que habla uno cuando piensa que tiene al amor de su vida enfrente, le propuse que se regresara conmigo al DF, ella lo dudó un momento y después me dijo “solo si me prometes que no me vas a cambiar por otra” le sonreí y la besé, “por supuesto que no, por eso te estoy pidiendo que te vengas conmigo” nos dimos un beso e hicimos el amor otra vez para sellar el pacto, ella se metió a bañar y después yo lo hice, comimos íbamos a salir de la cabaña cuando vimos que la mina y el chaval nos estaban esperando a fuera, no nos dieron tiempo de decir nada, nos subieron a la camioneta, digo nos subieron porque el chaval traía una .45 en la mano y dijo que nos subiéramos, estaba temiendo por mi vida nuevamente, le decía al chaval que el auto lo tenía en renta tenía que regresarlo, me dijo que no me preocupara que hablaba para que alguien lo llevara e hizo una llamada, me pregunto dónde y ya le di el nombre de la empresa en el aeropuerto, tomamos camino hacia ciudad Guzmán y ahí, cuando íbamos llegando recibí una llamada de la empresa de renta para decir que ya había entregado mi primo el auto, me sentí aliviado.

Entramos en una casa grande de 3 pisos mientras el chaval nos decía “saben se van a quedar aquí por un rato, bueno nos vamos a quedar, mi vieja dijo que era buena idea que me escribieras una biografía o no sé qué madres de mi vida para que otros que leen pendejadas me conozcan, cuando la acabes te pagaremos y ya ustedes se van a donde quieran” no tenía ganas de protestar ya que el tipo estaba armado y empezamos a platicar él y yo mientras tomábamos un poco de coñac, yo solo hacia anotaciones y tenía mi celular grabando la conversación.  Así pasaron varios días hasta que me contó toda su vida hasta ese momento, la pasábamos muy bien, comiendo en lugares caros, emborrachándonos e incluso me dio un auto para moverme con la recepcionista que por cierto olvidé decirlo se llama Jessica, ahorita me falta escribir las ultimas 20 paginas para darle formato y podernos ir, aunque Jessica me propuso que sería mejor quedarnos una temporada acá, quizás por eso me cuesta tanto trabajo poder recordar.


martes, 30 de enero de 2018

Carta para un amor

Hace años que nos conocimos, tan en su mundo colorido y yo en mi escala de grises, mucho tiempo camine de la mano con quien odiaba todo lo que yo podía amar, son esas nuevas prisas de esta época que hacen a las personas olvidar lo delicioso de caminar por el mundo con libros, pinturas, café, historias, aventuras, poesía, teatro, arte. Ya no se sonríe hasta el final de la película, ahora solo se conforman con pantallas rotas de una realidad absurda, con un humor ácido, ya estaba hasta la madre de aquel mundo, así que decidí hacer maletas y comencé a caminar hasta que me aleje varios kilómetros de todo aquello, recuerdo fumar un cigarrillo mientras esperaba aquel tren viejo que me pondría aún más lejos de la humanidad, lo espere por treinta minutos hasta que por fin logre ver el humo de la locomotora, “vamos” –pensaba- ya quería estar en aquella cabaña que había rentado para un mes completo de soledad, es todo lo que necesito pensaba, pronto se detuvo frente a mí, me introduje mientras buscaba mi asiento, me topé con una chica que sostenía un libro, era realmente bonita, tenía un lunar en una parte de su rostro que me hizo recordar a una actriz de los años cuarenta, su cabello obscuro caía gentilmente hasta la mitad de su espalda, pronto reaccione y me senté a su lado, minutos después el tren comenzó a avanzar me puse los auriculares y cerré los ojos mientras pensaba en aquello que estaba dejando tan lejos, mi casa, mi familia, mis amigos y ese amor que me destruyo en partes, de pronto sentí una mirada y abrí los ojos solamente para encontrarme con las pupilas de aquella chica, ojos claros, alma pura, eso era lo que pensé por primera vez.
-Lo lamento no quería asustarte-dijo sonriendo.
-No te preocupes, ya deben ser mis nervios.
-La verdad me sorprendí porque no te vi subir, apenas unos minutos cuando cambiaba la página te observe a mi lado, soy bastante distraída-dijo esbozando una pequeña sonrisa.
-No importa, yo no quise interrumpir tu lectura-realmente no sabía que más decir-.
-Soy Bethany –dijo extendiendo su mano-.
-Es un placer, si te digo mi nombre prometes no burlarte-dije sonriendo.
-Claro, dime.
-Metzti
-Vaya y ¿Qué significa?
-Luna
-Es hermoso –dijo
“Tú lo eres”-pensé en mis adentros.
El tren avanzo por horas y seguíamos charlando acerca de a que se dedicaba, lo que yo hacía y cientos de temas que ocurrieron, teníamos un fuerte amor por el arte, eso fue una llamarada en mi corazón por fin alguien que tenía vida, que sabía que el arte imita a la vida misma por ello es lo más humano y completo que existe, de pronto veía su reflejo mientras miraba por la ventana y juro que mi alma se sentía tranquila después de muchos años de tormento había encontrado un poco de paz, después llego la despedida, me pidió mi numero celular y me dio el suyo, para sorpresa nos dirigíamos a la misma estación, sonreí tontamente al entender que el destino nos hacía coincidir en el mismo lugar de descenso.
-Bueno me da gusto que llegáramos hasta aquí, ¿A dónde te diriges?-pregunto
-Rente una cabaña en el bosque que se encuentra a una media hora de aquí.
Sonrió sorprendida
-Es justo donde yo voy.
Mi felicidad aumento.
-Entonces podemos tomar el mismo taxi.
Asintió mientras me tomaba del brazo.
-Vaya que hace frio-decía.
-Bastante
-No te importa que te sujete.
Solo negué con la cabeza mientras en mi interior contestaba “solo hazlo fuerte”.
Nos mantuvimos en silencio hasta llegar a un pequeño camino, bajamos del taxi y caminamos por diez minutos mientras buscaba la numeración de aquella cabaña, todo se volvió extrañamente perfecto, al coincidir en la misma cabaña, llame a la persona y me dijo que normalmente estaba vacía pero que a última hora una persona le había pedido quedarse sin embargo me comentaba que aquella cabaña tenía dos habitaciones con baños y duchas separadas por lo tanto no habría tanto jaleo, colgué tragando saliva.
-Dice que nos tocara compartir la cabaña, pero si te sientes incomoda puedo buscar otro lugar-dije
-No hay necesidad, la verdad temía que me tocara estar sola así que me siento afortunada de que me tocara compartir contigo.
Yo me dirigí a mi habitación para escribir un poco, a eso de las cinco de la tarde ella regreso del bosque, mientras yo estaba en la cocina preparando café, ya que por los arboles la temperatura era bastante baja, le ofrecí un poco mientras me contaba acerca de las geniales fotografías que había obtenido. Después de un rato cenamos para terminar yendo a dormir antes de las once de la noche. Amaba mi habitación pues por la ventana se veía el cielo nocturno estrellado, las constelaciones no podían ser más claras, mientras observaba a la luna creciente, Bethany salía con un telescopio, la verdad no quería incomodarla pero moría de ganas de usar aquella lente y explorar las maravillas del universo, toque la ventana y me miro con una enorme sonrisa mientras me invitaba a bajar, me explico que en poco tiempo una lluvia de Leónidas caería, había algo en ella que me tranquilizaba, me pidió un abrazo ya que extrañaba su casa, yo la sujete con cuidado mientras mirábamos el cielo.
-Me haces sentir en paz-dijo
-Qué extraño, yo me siento igual contigo.
Después de unos minutos nos miramos fijamente mientras el espacio se reducía lentamente pero antes de besarla, la lluvia de estrellas se hizo presente ella me soltó para tomar cuantas fotos pudo, yo solo sonreí mientras me sentía feliz con el simple hecho de verla trabajar tan apasionadamente, nos tiramos en el suelo mientras el espectáculo terminaba eso era todo lo que había soñado hasta entonces, sus manos tocaron las mías, mientras un beso se escapaba de sus labios y corría despavorido hasta los míos, recordé un fragmento de media noche en Paris donde Hemingway describía el amor, como debía hacernos sentir “Creo que el amor que es veraz y real crea una tregua con la muerte, la cobardía viene de no amar o no amar bien, que es lo mismo. Y cuando el hombre que es valiente y veraz mira cara a cara a la muerte como cazadores de rinocerontes que conozco, o Belmonte, que es valiente de verdad; como aman con suficiente pasión apartan a la muerte de su mente, hasta que vuelve como hace con todos los hombres, y es hora de volver a hacer el amor de verdad. Piénselo bien”. Porque por primera vez perdí el miedo a la muerte, regresamos cada quien a su habitación, y así los días pasaron rápidamente mientras que por las tardes nos acostábamos en el sillón mientras leíamos en voz alta pasajes de libros que nos habían marcado, recreaba obras que había visto o realizado, mientras yo tocaba una vieja guitarra que estaba en el rincón de la habitación de Bethany, pronto el mes termino y cada quien debía volver a su mundo, fue el maravilloso sueño del que nunca quise despertar, poco a poco dejamos de vernos pues el ritmo de la ciudad es angustiante, y muy cruel sonoramente cruel, ella se alejó durante un año de mí, solo los mensajes de vez en cuando hasta que todo termino en un mensaje.
Poco tiempo después recibí una carta, me parecía extraño ya que siempre me escribían por whatsapp o correo electrónico pero una carta, solo podía ser de ella, me cito en aquella cabaña pues tenía que contarme algo muy importante.
Viaje como si no hubiera más tiempo, llegue al anochecer mientras observaba las luces de la cabaña, al abrir la puerta mi sonrisa se esfumo por completo, se trataba de un hombre joven, ella se asomó detrás de él, me invitaron a pasar, dentro se encontraba una mesa y los padres de ambos, era una cena de compromiso, mi corazón se encogió mientras un dolor punzante me hacía casi romper en llanto, no pude quedarme más tiempo así que Salí de prisa y ella tras de mí.
-¿Qué pasa?-decía con  sus ojos suplicantes.
-Yo debo irme, me alegra que encontraras el amor.
-¿A caso te hice sentir mal?, sabias que lo nuestro era hermoso pero no era normal.
-Lo siento debo irme.
Corrí hasta llegar a un automóvil que había rentado, acelere a fondo pero las lágrimas me impidieron observar correctamente el camino, un animal paso corriendo y gire el volante, poco después de eso, me observe acostada sobre el suelo y la lluvia de Leónidas me acompaño hasta el final de mi camino.

Una semana después de mi muerte una carta llego a su apartamento y decía aquello que calle durante mucho tiempo.

“Primero que nada déjame decirte que te amo, nunca pensé encontrar todo lo que necesitaba, anhelaba y soñaba en el alma, pero mira aquí estas, sabes no sé qué pueda pasar mañana pero hazme un favor, sujétame fuerte dime lo que sientes y déjame ir, porque el amor es libre, porque amor eres tú”.

viernes, 26 de enero de 2018

Todo por un pinche vaso con agua


“Buscarás una llama en cada esquina del colchón,
Y no habrá quien te la encienda,
Se acabó”

Era complicado, yo recordaba que estaba acostado en mi cama pero no, esa no era mi cama se sentía muy dura y para sincero bastante incomoda, intente moverme pero mis movimientos eran muy limitados, no podía mover mis extremidades con total libertad, aún tenía los ojos cerrados y no quería abrirlos pensando que seguía en un sueño, ese sueño repetitivo que tuve las últimas noches donde aparecía una mina con rasgos orientales en mi cama después me la pasaba de puta madre pero cuando abría los ojos estaba yo solo, sin nadie que me acompañará, por eso no quería abrir los ojos por si esa mina volvía a desaparecer, pero en mi mano derecha sentía un cosquilleo como si algún liquido pasará por mis venas, fue cuando abrí los ojos y me di cuenta que estaba en un hospital privado, ¿cómo lo supe? Fácil, la habitación era muy grande y era la única cama que había, también había una pantalla de 46 pulgadas, un sillón para tres personas, un reposset y un par de máquinas que estaban conectadas a mi cuerpo, no sabía qué hacer, intentaba pellizcarme pero mi brazo izquierdo pero estaba inmovilizado, podía sentir como punzaba a la altura de mi hombro y lo sentía adolorido, grite, “¿Alguien puede ayudarme?” bastaron unos segundos para que llegara una enfermera joven de unos 25 años, muy bonita y una placa del lado izquierdo decía “Matilde” cuando la vi llegar le regale una sonrisa, y empecé mi dialogo “¿Qué tal Matilde? ¿Cómo estás? Quizás un poco mejor que yo verdad, pero ¿Qué estoy haciendo aquí?” ella con una sonrisa me miro y se puso las manos en su boca, como no queriendo que algún grito escapará, de sus ojos salieron unas lágrimas y de inmediato me dijo “bien, quizás estoy mejor que hace rato, me da gusto que haya despertado, ¿no me recuerda? Yo le leía –Fricción- de Eloy Urroz por las noches cuando sus conocidos se iban y lo dejaban solo” creo que puse una cara de desconcierto terrible porque ella de inmediato me dijo “tiene ya 2 semanas hospitalizado, tuvo una caída de unas escaleras,  creo que de su casa, ¿qué es lo último que recuerda?” yo cerré los ojos e intente recordar, me daba vueltas la cabeza y podía sentir como mi cuerpo hormigueaba y empezaba a sentirlo nuevamente, y alcancé a decir con los ojos cerrados “suena la alarma de mi celular, diciendo que es la hora de pararme para subirme a la caminadora por unos minutos, después tendría que pegarle al costal de box por 20 minutos para bañarme, preparar mi desayuno y almuerzo, cambiarme e irme a trabajar, pero recuerdo que después de despertarme me dio una sed terrible, quizás no había tomado agua en la noche y por eso me dio tanta sed, así que decidí bajar por un poco de agua antes de subirme a la caminadora, pise mal en el segundo escalón y después, no, ya no recuerdo nada” al finalizar abría los ojos, pero Matilde seguía viéndome con cara de incredulidad, “Señor ¿usted con quién vive? ¿Es casado? ¿Tiene hijos?” de inmediato conteste que no y vacilando un poco dije “vaya, no tengo ni novia, menos voy a tener una esposa o hijos, vivo solo como un coyote en el cerro” Matilde empezó a reír un poco y después me empezó a platicar sobre lo que venía en el historial Clínico, la verdad deje de escucharla cuando dijo “masculino, 36 años, casado, con empleo de confianza en una empresa para estatal” ¡puta madre! No recordaba que me había casado, ni que trabajará, yo recordaba que aún seguía en paro, quizás era tanta mi duda que me vi obligado a interrumpir el dialogo de Matilde, “sabes, creo que tú sabes más de mí que lo yo recuerdo, no te voy a decir que si me veo de 36 años, porque siempre me he visto mayor, pero ¿segura que estoy casado? ¿Conoces a mi esposa? ¿Es guapa? Nunca he tenido gustos muy normales, ¿me la puedes describir?” ella no aguantó la carcajada y empezó a reírse de una forma tan rica que hasta yo le hice segunda, voy a explicarles, tenía la sonrisa más hermosa que yo recuerde, cuando paraba de reír, ella sonreía y yo creo que el mundo volvía a girar por esa sonrisa, recuerdo que me vio a los ojos y con una sonrisa me dijo “sería mejor que descansará un poco, duerma y mañana le contesto sus preguntas” no logro entender porque le hice caso, pero cerré mis ojos y volví a dormirme.

Desperté cuando ya había amanecido, porque veía que entre las persianas se alcanzaban a colar un poco de luz del Astro Sol, se acercó a mí una enfermera pero no Matilde, era una enfermera de rasgos toscos y me cerro los ojos con sus dedos, podía escuchar a la perfección todo lo que decían, estaba también un médico o eso creo, porque sacaron conclusiones de que quizás me había despertado en la madrugada, se escuchaba una voz de una mujer que preguntaba todo, al parecer era mi esposa o quien estaba a cargo de mi porque preguntaba todo, se escuchaba un poco alterada, hacía referencia al libro de Eloy Urroz, decía que alguien lo había tomado, porque el separador estaba en diferente lugar, el médico y la enfermera le decían que nadie había tocado el libro, yo quería decirles que Matilde me había dicho que ella me lo leía pero no podía decir nada, no pude ni abrir mis ojos nuevamente, el medico abrió mis ojos uno por uno y echaba una luz que me cegaba pero de inmediato los cerraba, no entendía que pasaba.

Volví a despertar con una sed brutal, gritaba nuevamente “Matilde, ¿puedes darme un vaso con agua?” y ella aparecía en cuestión de segundos, veía ahora en el sillón a una mujer acostada dándome la espalda, solo había una pequeña sabana que le cubría, Matilde me dio agua en un vaso y se puso a leer el libro de Urroz, le preguntaba acerca de mis preguntas del día anterior y ella solo me sonreía “señor, ya existirá tiempo para que encuentre sus respuestas, mejor duerma un rato más, cada día evoluciona y pronto le daremos el alta” después yo cerraba los ojos y me volvía a dormir.

LA dinámica se repitió por 5 noches o eso recuerdo, hasta que de pronto un día cuando el galeno me abrió los ojos pude mantenerlos abiertos, lo vi cara a cara y le dije “¿me podría dar un poco de agua?” de inmediato tocó un timbre y sacaron a la mujer que no alcancé a verla porque cuando iba cerrando los ojos ella iba desapareciendo, el galeno me hizo varias preguntas, revisaron mis signos en las máquinas y se quedó sorprendido, me hizo varias preguntas, yo iba a responderle con sinceridad pero recordaba que Matilde me había dado las respuestas y era las que yo daba, me tuvieron esa noche en observación sin dejar pasar a la mina que me acompañaba por las noches, Matilde no se apareció en esa noche y me volví a quedar dormido.

Desperté porque sentí una mano fría que me tocaba la cara “despierta dormilón, ya es hora de la última leída” volteaba alrededor y veía a dos enfermeras, una acostada en el reposset y a la otra en el sillón, de pronto escuché que Matilde decía “…de lo contrario, se acabaría el juego… ¿o no?...”  al finalizar me dio un beso en los labios y me dijo “espero no verte pronto, anda que tienes una vida por delante.” Yo le sonreí y ella cerró mis ojos.


Al despertar me dieron la sorpresa que me daban el alta médica, me encontraba muy cansado y con mi brazo izquierdo inmovilizado, me sentaron en una silla de ruedas y bajamos 3 pisos por el elevador, me sentía mareado y recordaba el beso de Matilde, por fin pude ver a la mina, era justo como recordaba aquella chica en mis sueños, una mina de uno setenta más o menos, con unos sesenta kilos de peso, unos senos medianos, un poco delgada y un par de nalgas que contrastaban con su cuerpo, me daba un beso en los labios mientras terminaba el papeleo para poder salir, después me subieron a una camioneta y la mina manejaba, paramos en un estacionamiento subterráneo y me preguntó “¿Puedes caminar?” yo le dije que sí y me bajé de la camioneta, al parecer no se veía tan feliz como cuando salimos del hospital, subimos al piso quinto por el elevador y al llegar era un departamento que no reconocía, le pregunté de todo, no recordaba nada, ella me sentó en un sillón y ella aun lado de mí, me dijo que llevábamos 6 años de casados, yo había estado 2 meses internado, yo le preguntaba por Matilde, al decir esa pregunta ella se paró como un resorte y me empezó a decir tantas cosas enojada que no las alcancé a digerir, le pedí que se calmará, que me explicará que carajos sucedía, ella con lágrimas en los ojos, quizás por el coraje fue a una habitación y trajo un cuaderno, de inmediato lo reconocí era mi cuaderno de escritos vi que tenía escritos de forma ordinaria de izquierda a derecha pero empezando de derecha a izquierda habían algunos que sobresalía el nombre de Matilde, ella me empezó a explicar “bueno, mira, creo que no se si te haces pendejo o en verdad no recuerdas, tú papá te pidió que hicieras unos trámites de él, pasaste a ver a una amiga tuya que es médico en el servicio que le dan a tú papá, dijiste que ibas por medicamentos, yo pensaba que ella era tu amante, pero al parecer no, ella te daba los medicamentos de tu padre que tú se les enviabas por paquetería, pero yo estaba celosa de ella, porque la conociste antes de conocerme a mí y eran de salir a comer e incluso a tomar una copa, pero tú me jurabas que con ella no había pasado nada pero yo no te creía, así que ese día que fuiste hacer el trámite para tú papá te caí de sorpresa pero entraste a su consultorio y tardaste como 10 minutos, saliste con la receta para surtirla, nunca me viste, así que te fuiste a canjear los medicamentos, yo te seguía a corta distancia, de pronto sonó tu celular, y contestaste no se quién era pero te empecé a seguir, paraste en la casa de tus papás que la rentabas, pensaba que ya la habías rentado desde la última vez, metiste tu auto y yo me quedé a fuera, después saliste, pasaste por enfrente del auto que yo traía, era el de mi amiga Amalia por eso no lo reconociste, ni siquiera me volteaste a ver, entré a tu casa porque habías dejado la puerta entre abierta, habías ido a la tienda  que estaba a 8 metros de tu casa, subí y cuando escuché que entraste me guarecí en una habitación, después llego alguien porque escuché que abriste la puerta, comían y bebían, escuchaba las risas y la plática que tenían, se habían conocido en un viaje que habías ido a Guadalajara, ese día fueron a ver un partido de las Chivas lo dijeron y yo recordé una foto que me mandaste en el estadio a mí se me hizo raro porque tu no le vas a las chivas pero bueno, no era tu amiga, era su enfermera, se llama Matilde, ella te platicaba de un libro llamado Fricción de Eloy Urroz, después se escuchaba que se besaban y después subieron a la planta donde yo estaba, la puerta la había dejado entre abierta y no te diste cuenta y entraron al cuarto de un costado de donde yo estaba olvidaron cerrar la puerta, salí del cuarto y vi cómo te la estabas cogiendo, tú estabas sobre de ella y la estaban pasando magnifico, después se quedaron dormidos, abrazados uno del otro, yo tenía ganas de matarlos a los dos, pero no sé porque no lo hice, me volví a esconder en la habitación hasta que escuché pasos, te habías parado e ibas para las escaleras ibas a bajar por un poco de agua, cuando llegaste al segundo escalón, me ganaron los celos y te di una patada en la espalda que te hizo caer, por fortuna Matilde no se paró, yo me baje corriendo y vi que no te movías, pensé en lo peor, que quizás te había matado, salí de la casa y me quedé dentro del carro, no sé cuantos minutos pasaron cuando llegó una ambulancia y te sacó, tarde 4 días en ir a verte, les pedí que no te atendiera Matilde, incluso hice todo para que la corrieran, pero solo la movieron de hospital…” en eso ella desbordó en llanto, yo me quedé viéndola y tomé un cigarrillo que estaba en la mesa, lo encendí pero mientras lo fumaba empecé a recordar a Matilde, la casa de mis padres que según la rentaba pero ese era mi lugar para cometer infidelidades, recordé ese último round con Matilde  y le dije “vaya, que cagado, todo por un pinche vaso con agua”….  


sábado, 20 de enero de 2018

¿Qué hago aquí? ¿Qué pasó?

“…también me dijo un arriero
Que no hay que llegar primero
Pero hay que saber llegar…”

En esa ocasión quería olvidarme del mundo, recién había dejado mi trabajo y tenía ganas de gastarme los pocos pesos que me dieron, así que tome con rumbo desconocido, bueno conocido pero sin ningún plan, iba a visitar algunos familiares quizás así que tomé con rumbo a Morelia, pero decidí irme por la libre, como a mí nunca me toco, la carretera federal rumbo a Zitácuaro no era tan mala, el hambre me empezaba atacar pero continúe, paré en un pueblito llamado Tuxpan, ahí recordé que mi abuela contaba que su padre era oriundo de esa tierra, me paré en el centro y no encontré algo que comer, decidí comprarme una nieve riquísima a un costado del mismo, ahí pregunte sobre la comida local y me enviaron según la mina que atendía a un lugar donde vendían Menudo, que es como la pancita que conocemos en la zona centro, la verdad no era cosa del otro mundo aunque si sabía distinta, las tortillas hechas a mano le daban un sabor totalmente distinto, me puse a platicar con la señora de edad avanzada que atendía dicha menudería y me comento tantas cosas, desde lo que su padre le platico de la revolución y que ahora son lugares donde espantan, le comente el nombre del padre de mi abuela y me dio el avión dándome una descripción que yo sabía que no iba acorde pero no iba a decirle que no era verdad, me platico varias historias paranormales en la cual desde que las contaba se me enchinaba la piel, quizás fue buena estrategia porque repetí plato, después le pedí una recomendación para conocer, me recomendó Angangueo que dijo que estaba “cercas” no tuve la precaución de preguntar qué tiempo era, me recomendó visitar el santuario de la Mariposa Monarca, pidiendo que me llevará un chavalon por un lado que casi nadie visita, le di las gracias, tome la recomendación y pague la cuenta, hora y fracción fue lo que me costó llegar, a pesar de que el sol estaba a plomo por ser las 13 horas se sentía el viento muy frio, llegue a preguntar a la casa que me dijo la señora y si me hizo un buen descuento 150 pesos por el viaje, incluía el caballo, la verdad fue un viaje maravilloso de poco más de 3 horas invertidas, le termine pagando más de la cuenta e invitándole la comida y unas cervezas, me recomendó un lugar para quedarme en el centro donde también me consiguió un gran precio y eso que la habitación era muy grande, se miraba como esas casonas de películas de terror, salí en la noche a ver la pastorela que culminaba en ese día, fue muy buena la verdad no me lo esperaba, me acerque al final de la obra para felicitar a los actores y me invitaron tomar un trago con ellos en una lonchería que ya estaba cerrada, comimos y bebimos a un precio muy módico, después me preguntaron acerca del viaje y les enseñe los pocos videos y fotografías que tenía, me invitaron al siguiente día ir con ellos a otra parte de la biosfera donde estaba mejor, intercambiamos números telefónicos y me retire de la lonchería pagándoles el consumo también de ellos, me fui a dormir al cuarto que había contratado, es la primera vez que dormía con 4 cobijas.

Eran las 3:39 cuando me despertó esa sensación que tiene uno cuando alguien lo está observando, encendí todas las luces y examine cada palmo de la habitación que era de 6x9 y tenía un pequeño tapanco con otra cama, pero no había nada ni nadie, ni siquiera se filtraba la luz de otros lados, le quite el seguro por dentro de la puerta y tome una botella de agua que traía en mi maleta, me la tome de un trago e intente volver a dormir, pero no pude, salí a fumar un cigarrillo y fue cuando me encontré con un señor ya de una edad avanzada que estaba en una mecedora, le ofrecí un cigarrillo y empezamos a platicar, él era según su historia el velador de ese lugar desde hace 60 años, inicio cuando tenía 18 años, le platique de lo que había sentido y soltó al aire “ay esa lupita, le caíste bien y te pasó a visitar, ira ahora que te vuelvas a querer dormir solo le rezas un padre nuestro y después dices, gracias por la visita Lupita pero yo solo vengo de paso” yo lo veía atónito, de pronto me pregunto de donde venía y de donde era mi familia porque veía en mi rasgos purépechas, le contesté y él era oriundo de una ranchería de donde descendía mi familia materna, incluso me platico de las personas que conoció en ese tiempo, quizás platicamos por unos 30 minutos y 6 cigarrillos, me despedí porque me sentía cansado, hice el ritual que dijo y quedé dormido como una piedra.

A las 8 am empezó a sonar mi celular, pensaba que era la alarma pero escuche que sonaba de forma distinta, eran los actores de la pastorela que decían que nos veíamos en 30 minutos en la plaza, les respondí de forma afirmativa y me metí a bañar, salí faltando 15 minutos y me compré un tamal de masa y un atole sin sabor pero que me ayudaba a no pasar hambre, entregue el cuarto y subí mis pocas pertenencias a mi auto, llegué con ellos y los salude, venia otra mina con ellos, por cierto muy bonita, me ofrecí a llevar el auto hasta donde pudiera llegar para podernos acortar el camino, aceptaron y en el camino ellos iban desayunando, me ofrecieron pero no acepte porque acababa de desayunar. Dejamos el auto en una meseta y caminamos por 30 minutos, por suerte siempre cargo barritas de salami en mi mochila y agua, paramos a descansar e intercambiamos comida tomé varias fotos con la condición que no salieran ninguno de ellos en las fotos, en el camino de regreso les comenté de la situación que había vivido en la madrugada, ellos se quedaron callados, la mina que los acompañaba se puse blanca y con una expresión que denotaba mucha sorpresa, pare mi marcha y les pregunte acerca de su reacción, ella con lágrimas en los ojos me describió la persona con la que hablé en la madrugada, concordaba exactamente hasta en los huaraches cruzados que para el frio se me había hecho extraño que los calzará, me dijo entre lágrimas que era su abuelo, había fallecido hace 8 años exactamente y que era la primera persona que le decía que había hablado con él, regularmente a los que se les había aparecido los espantaba en ese mismo lugar donde me hospedé, le comenté que de donde era oriundo y me lo dijo, pff creo que no me estaba mintiendo, los siguientes 15 minutos de caminata fueron en silencio, los volví a dejar en la plaza pero cuando se bajó la mina que venía en la parte de atrás me pidió que si podía dejarla en una población cercana, accedí porque sencillamente no tenía plan y estaba en la ruta que tenía que hacer, ella me pidió esperarla a fuera de su casa en lo que preparaba maletas, la espere por el tiempo que me fumaba un par de cigarrillos y que ponía a cargar mi celular en su casa, tomamos la carretera federal Morelia – Toluca, en el transcurso platicamos de muchas cosas hasta tocar el tema de su abuelo, una persona que la había criado y le había dado estudio en la capital, llevábamos poquito más de una hora de viaje cuando me pidió que nos desviáramos hacia una población llamada “Doña Celia” no era mucho el desvió así que lo hice, servía que comíamos algo, paramos enfrente de una chocita muy humilde, ella entró y yo me quede respondiendo los mensajes de mis amigos en el celu, después me hizo pasar, me presentó a su abuela y me pidió que le platicara lo que me sucedió en la madrugada, la señora estaba terminando de hacer unos frijoles de la olla en barro, ese aroma y ese sabor me encanta, mientras le relataba lo ocurrido ella me servía en un platón hondo los frijoles acompañados con queso y salsa de molcajete con tortillas recién hechas, pedí si podía repetir plato y ella me dijo que si, solo con la condición que tomara una brebaje, así lo hice, me supo muy dulce al inicio y después muy amargo pero muy amargo que hasta hice gestos, me sentía un poco extraño, como si estuviera muy ligero, me dijo que era mejor que siguiéramos el camino y en laguna larga nos quedáramos a descansar, nos dio una dirección y apunto unas cosas raras en una hoja de papel, no eran letras no eran números, sabe que carajos era, se despidió de nosotros la señora y nos pidió dejar unas flores en el camino en una cruz que estaba en el camino a laguna larga, con la mina como acompañante empezamos a profundizar en la plática en el camino, paramos en esa cruz y dejamos la flores, ella también dejo unos dulces, le pregunte porque y dijo que ahí había fallecido un primo de ella que estaba niño y a los que pasaban por el camino se les aparecía, los dulces eran para que no se nos subiera al auto, yo esboce una sonrisa solamente, nunca he creído en eso pero le creí a la mina, seguimos el camino y llegamos al lugar que nos indicó la señora en laguna larga.

La persona que nos atendió era un poco grosera, como esas personas que están resentidas por la sociedad, le entregue la hoja que nos dio la abuela de la mina y nos invitó a pasar, dijo que bajáramos las cosas y después me pregunto que como me sentía, le dije la sensación y me dio una tipo sudadera de franela y me pidió que me la pusiera, olía feo como a polilla, como si tuviera mucho tiempo guardada, cenamos otra vez frijoles pero ahora refritos y me dio un vaso como con agua, no era agua, era más pesada y sabia como raro, no feo pero si raro, quizás pensé en el momento que era agua de la zona que tenía ese sabor, me dijo que me durmiera en el sillón que estaba en la entrada de la casa, me disculpe porque esa agua me dio mucho sueño y me dormí, caí rendido, la verdad no recuerdo que paso cuando estaba dormido, pero desperté un poco cansado, siempre he hablado cuando estoy dormido, sentía la garganta reseca como si hubiera roncado toda la noche o quizás hasta gritado, me paré y tome un poco de agua de la que traía en mi maleta, la señora estaba calentando agua en la lumbre y dijo que era para que me bañará, hice lo propio y me bañe, esa agua olía como a hierbas, pero me sentí muy descansado cuando salí de bañarme, estaba ya la mina y la señora en la mesa cuando termine de bañarme, tomamos un café de olla y otra vez frijoles refritos, les dije como me sentía desde que me desperté y después del baño, la señora solo esbozo una sonrisa, muy tímida pero era una sonrisa como de triunfo, le comenté que cuanto le debía de la noche, ella me dijo “no es nada, ya me estas ayudando y eso es la mejor paga, solo te pido que dejes a Ana (así se llamaba la mina que venía conmigo desde Angangueo) en Zinapecuaro, ahí, pasaran a quedarse a dormir en esta dirección y esa será mi paga”, yo le insistí en dejarle algo de dinero, pero no lo aceptó, así que subimos las cosas en mi auto y tomamos camino, la mina me parecía aún más linda, empezamos a tocar temas ya un poco más profundos, hasta que me pidió que parará en otra cruz, dejo unos dulces y echo agua que traía en una botella sobre la cruz, ahora no pregunté nada, las cosas eran tan extrañas que ya no pregunté nada.

Llegamos a la dirección que nos dio la señora, Ana me dio una medalla como de oro blanco, se sentía pesada a pesar de que se veía muy delgada, me pidió que me la pusiera cuando tocará la puerta y así lo hice, vi por un hueco de la puerta de madera un ojo que me observó, no dijo nada y después abrió la puerta, se acercó Ana y era una señora ya muy grande de edad, apenas se podían ver sus ojos y con un español muy malo como de extranjero nos invitó a pasar, me pidió que me diera un baño, olía también como a hierbas y el agua era pesada y muy cálida, cuando me bañaba empecé alucinar, veía personas y personas, empecé a gritar aunque no me hacían daño, entraron las dos al escuchar mis gritos he hicieron unos canticos, yo veía como las personas se iban yendo de mi alrededor cuando ellas seguían cantando hasta cuando solo vi a ellas dos, yo estaba desnudo y traía una erección muy cabrona, me dio un poco de pena y les pedí que salieran del baño, ellas lo hicieron, me cambie y salí, ellas me veían con cara de extrañeza, me preguntaron que vi y porque grite, yo solo les pedí un cigarro, y después de fumarlo empecé a relatarles todo lo que estaba viendo, me preguntaron sobre una mina en especial, les dije que era una exnovia, ellas asintieron solamente, comimos y yo me sentía incómodo, la señora nos dio un cuarto, no se cuánto tiempo había pasado pero ya no había Sol, lo único que alumbraba eran los focos, nos acostamos Ana y yo, estaba un poco temeroso y ella empezó acariciarme, me empezó a besar y solo dijo “esto es necesario” me fue dando besos desde mi boca, pasando por mi garganta, mi pecho, mi estómago y paró en mi pene, empezó hacerme un trabajo de puta madre, riquísimo, empezamos a fornicar, me sentía extraño, sentía que no era yo, hicimos y deshicimos la cama, estaba por llegar al orgasmo, sentía repulsión de lo que estaba haciendo y paré pero ella siguió los movimientos, era algo de otro mundo sinceramente, me sentía raro, extrañado, cuando me  estaba viniendo empecé a ver mi vida, desde que era niño, pasando por mi adolescencia, también cuando me fui de casa la primera vez, y cuando conocí aquella exnovia que tanto me había marcado, ahí fue cuando termine de “venirme” de pronto se me apago la luz, y caí como si alguien me hubiera dado un golpe a la mandíbula, seguía viendo pero ya no sentía nada, de pronto me cerraron los ojos.

Al despertar me di cuenta que estaba en un féretro, yo veía todo a mi alrededor como una cámara 360 grados, estaba mi familia velándome, lo sabía porque era yo el que estaba en el ataúd, no podía entender, era un velorio como de pueblo, donde la gente está comiendo y tomando alcohol como si fuera una fiesta, en eso se acercó Ana a donde estaba mi cuerpo y escuché que ella me dijo “era necesario este viaje, era necesario que ayudarás a otras personas que no habían podido cruzar, para que tu pudieras cruzar, espero no me tengas resentimiento y te agradezco todo lo que hiciste por la gente que ayudaste…” sus lágrimas cayeron en el vidrio del ataúd y empecé a marearme, hasta al grado de querer vomitar, cerré los ojos fuertemente y de pronto, sentí que jale aire, como esas veces cuando vuelves a nacer, no estaba llorando, no era un bebé, era yo que estaba tirado en el piso y de inmediato dije “¿Qué hago aquí? ¿Qué pasó?” una mina con una vestimenta blanca solo me dijo “salvaste almas, pero ya estas vivo nuevamente, tú auto está destrozado pero tu estas vivo, nuevamente” si, ella era Ana, una rescatista de la Cruz Roja que después me dijo que tuve un accidente, dicen los testigos que venía en mi auto, de la zona Oriente de la ciudad hacia el poniente, un tráiler se quedó sin frenos y me arrolló, revisé mi celular y solo tenía una imagen de una mariposa monarca, que yo recordaba haber tomado cuando estuve en Angangueo.